Desde el gambetazo inicial

Esta es la historia de amor entre un hombre y su pelota de cuero.
Pedro nacio y sus primeros escarpines tenian toperoles, su colgador eran figuritas de jugadores de futbol, su cascabel era un balon sonajera, su cuna tenia forma de cancha de futbol, y su manta favorita era la camiseta de la selección. Su primera palabra fue gol, con una sonrisa en la cara, su padre era un entrenador de barrio y comentarista en el estadio, su madre era la señora que lavaba las camisetas al equipo los domingos. Esa misma camiseta que años más tarde Pedro vestiria orgulloso.
Pedro y su perro, Matador, salian todos los dias a las 6 de la mañana a la canchita de tierra que habia fuera de su casa, jugaban uno contra uno, ahi Pedro, aprendio a gambetearle a su perro, que sucio como jugador sin tecnica, se tiraba a morderle el tobillo izquierdo. Su padre se levantaba a eso de las 7, y le llevaba un matecito con azucar y un pan con manteca, se sentaban en la banca y crecían juntos. Conversaban de disciplina, tácticas y estrategias, algún dia inclusive, su padre le leyo a Benedetti, habia que saber de poesia para entender el futbol. Pedro aprendio a pasarse jugadores por el carril derecho, el izquiero y a encarar. Corria y a medida que fue creciendo y poniendose mas fuerte, sintio el placer del viento corriendo por su pelo, y viendo como las imagenes borrascosas de sus adversarios se diluían ante el talento y la velocidad. Un día viajando desde un torneo de colegios, miro por la ventana del bus y penso que eso era lo mas parecido a su vida por el carril, ver pasar la vida volando. Pies alados le gritaba el padre, cuando dos años más tarde comenzo a jugar por el club.
Pedro se empinaba en el metro ochenta, y era un buen tipo, trataba de no pegar mucho, creia en el futbol como un duelo de caballeros, si hubiera vivido en la edad media hubiera usado armadura y espada por defender el honor de su reino. Sonreia mucho y siempre tenía una palabra de aliento para el compañero caido, o el arquero vencido. Cargo a su equipo al hombro, 3 copas y dos zonales. Su padre, dejo de relatar un día, él y la señora de las camisetas se durmieron para siempre cuando olvidaron cerrar la llave de gas. Pedro estaba entrenando.
El día Domingo hizo 4 goles, y fue cuando cargo por segunda vez la copa zonal. Se los dedico a sus padres. A la 12, de vuelta esa noche en su casa, mas vacía que nunca, abrio una botella de ron y se sento a conversar con la vida. Salio a eso de las 2, por mas hielo, en la esquina de su casa, un ebrio hincha de su equipo, que celebraba la copa, lo arrollo. Dijeron que Pedro iba ebrio por la calle, y que se habia lanzado al carro. ¿Pero como creer eso?, pies alados gambeteaba desde los 3 años, nadie podia encontrar su cuerpo nunca, en la calle o la cancha.
Pedro quedo con una pierna devastada,el diagnostico dijo paralisis desde el tronco hacia abajo. Los pies se quedaron sin alas. Si un día ves a un tipo, sonriente con tristeza, en una silla de rueda, gambeteando por entre los autos pidiendo limosna, recuerda que el le dio tres copas a tu equipo y dos zonales. Sientate a conversar con el. La vida esta en el césped.


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