viernes, noviembre 13

Joyeros sin joyas.

Entonces me siento, la pila de hojas arrumadas sobre la mesa y el cafe helado (frío, no con ice cream) son mudos testigos de mi mente distraida. El balcón da a la bahía, y la visión de la ciudad de noche es impresionante, pero aún así no me logro concentrar. Necesito cables de fino cobre para hacer puente entre mis neuronas.

Agarro el paquete de cigarros y busco encendedor. Recuerdo que no se donde lo deje y qué probablemente alguno de mis cleptomanos amigos lo tomo. Salir a dar una vuelta a fumar con e chispero de la cocina no es una idea particularmente atractiva...

Cafe frio y sin posibilidad de cigarros... mal.

Entonces pienso en las tristesas de otros, y en la desesperación de no poder darle lo que necesitan. El hambre es tan terrible en Africa como las penas en Chile. Somo un país gris y triste, ni siquiera se atreven a pintar la Moneda de verde loro por un día..

Quiero ver sonrisas y escuchar the clash. Varias vidas se merecen una busqueda más simple entre mis amig@s y una mejor banda sonora.